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Tras los pasos de María

Juana de Lestonnac: Tras los pasos de María

 Tras las huellas del Evangelio
María guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón (Lc 2,51).

¿Quién es santa Juana de Lestonnac?

Nacida en Burdeos (Francia) en 1556, recibe de su familia una exquisita educación. Se casa y tiene siete hijos. Muere su esposo y su hijo mayor. Continúa sola la educación del resto de sus hijos. Cuando estos ya no la necesitan, descubre que Dios le pide hacer algo por la juventud en peligro. Una epidemia invade la ciudad de Burdeos y Juana desafía el contagio. Ayuda en los barrios más miserables. Ahí se encuentra con un grupo de jóvenes que, sintiendo la llamada del Señor, se comprometen con el proyecto de educar a la juventud. Así funda una nueva congregación religiosa que se inspira en las actitudes de la Virgen, la Compañía de María.

Consejos a una maestra novata

Juana está dándole vueltas a la cabeza:
—Cómo puedo educar a las niñas que viven tan discriminadas por su ignorancia?
El único colegio que conoce es el de los jesuitas, donde se han educado sus hermanos y sus hijos. Además, uno de sus hermanos es jesuita. Quizá si ella fundara algo parecido a la Compañía de Jesús, que se dedican a la educación de los niños, entre otras muchas actividades, daría respuesta a la situación en la que se encuentran las mujeres, en la mayoría de los casos analfabetas.

Y pensando en una Compañía en femenino, la Compañía de María, se desata una terrible peste en Burdeos, que afecta a cientos o a miles de personas. Juana se une a uno de equipos de servicio a los apestados.
—Socórrame, buena mujer! —grita un afectado.
—Tranquilícese. Le voy a dar un caldito. Ya verá cómo mejora —afirma Juana.
La ven decidida y valiente, atenta a los enfermos en todo momento. En torno a ella se va creando un grupo de gente que, cuando va remitiendo la enfermedad, no quieren perder su huella. Y Juana continúa con su idea de educar a las niñas.
—Juana, yo quiero ayudarte en el proyecto de enseñar a las que no saben. Pero, ¿qué puedo hacer si no tengo ni idea de cómo leer o escribir? —se pregunta la joven Serena.
—No te preocupes, te enseñaré, aunque tú sabes lo más importante, que es tender la mano a los demás, como María —le responde Juana.
—Cómo me gusta escuchar la visita de María a su prima Isabel, para ayudarla y atenderla! —exclama Serena.
—Quiero que María sea nuestro modelo, la maestra de la que aprendamos, el ejemplo que hemos de seguir para ser educadoras con su estilo —subraya Juana.

Tras diferentes vicisitudes, el sueño de la Fundadora de la Compañía de María se va haciendo realidad. Comienza a formar a las primeras hermanas. Les habla del amor: paciente, que no lleva cuentas del mal, que perdona siempre... Y les muestra cual ha de ser su trato con los alumnos: dejarlos hablar para conocerlos mejor y observar  cómo va su progreso. Crear un clima de confianza y amistad entre las educadoras y las discípulas, combinando la dulzura con la rectitud.

Llega el primer día de colegio. La hermana Serena está nerviosa. Las niñas la miran con atención y siguen todos sus gestos. La profesora les pregunta sus nombres y luego se gira para coger un libro de una minúscula estantería. Mientras está de espaldas, una niña arroja una pata de pollo a la joven religiosa. La clase se alborota lógicamente.
—Quién ha sido la que me ha arrojado este objeto?  —interroga Serena a las niñas.
El silencio envuelve el aula. La maestra se pone aún más nerviosa. Recuerda las enseñanzas de Juana: firmeza y cariño al mismo tiempo.
—No saldremos de aquí hasta que confiese la que ha realizado la gamberrada —indica enérgica Serena.
Las niñas comienzan a señalar a una niña que empieza a ponerse roja.
—Has sido tú? —pregunta Serena.
—Sí, he sido yo.
Después de la clase, Serena se queda con su alumna. La niña ha perdido a sus padres por la epidemia de peste. Está triste, desconcertada y, por eso, ha querido llamar la atención. La pequeña se echa a llorar y recibe el consuelo de su maestra, quien comenta a Juana lo sucedido.
—Madre Juana, he perdonado a la niña y le he dicho que ha de mejorar su comportamiento, que estoy dispuesta a ayudarla en cuanto necesite —comenta Serena.
—Has hecho bien. Hemos de ir con paciencia.  Recuerda que hay que enseñarles a asearse, a recibir algunas normas básicas para su relación con los demás. Y hemos de iniciarlas en la oración, Serena. Estas niñas no conocen a Dios ni a la Virgen María – indica Juana con preocupación.

Nos hacemos preguntas

*Analiza el comportamiento de alumnos en tu colegio, en las aulas, y analiza el tuyo.
¿Sigue habiendo alumnos que llaman la atención? ¿Llamas tú la atención? ¿Crees que hay alguna causa para ello?
 *Haz una lluvia de ideas de posibles causas para no comportarse adecuadamente en clase.

¿Qué podemos hacer para que esto no ocurra. ¿Por que hay que procurar entre todos que esto no ocurra?
*En tu colegio: ¿Qué valores crees que tratan de transmitirte? ¿Qué piensas de esos valores? ¿Son importantes para ti? ¿Crees que te ayudan a crecer como persona? ¿Por qué? ¿Qué puedes hacer de tu parte para colaborar en este sentido? ¿Merece la pena?

Así pensaba Juana de Lestonnac:

* “Para asegurar, pues, y perpetuar este socorro a la juventud femenina tan necesitada hoy de esta ayuda, las Religiosas de la Compañía enseñarán a sus alumnos, además de las cosas espirituales, todo lo que una joven bien educada debe saber, como es: leer y escribir correctamente coser hacer labor, contar y calcular. Las Religiosas enseñarán gratuitamente todo esto, sin esperar, por ninguna de las cosas citadas, otra paga o recompensa temporal que el aumento de la gloria de Dios entre las almas cristianas”.

Oramos con santa Juana

Cuando alguien llama la atención,
cuando un niño se porta mal en clase
o está continuamente haciendo travesuras,
algo sucede.
Educar es saber conducir
al que tiene un comportamiento extraño
y hacerle ver que está invitado a ser feliz,
a convivir, a conocer las maravillas
que Tú has creado para él.
Corno santa Juana y sus religiosas,
queremos tender nuestra mano
y comprender la situación

Del que continuamente nos molesta
O de aquel cuyo modo de proceder
No logramos comprender

Nuestra cercanía y apoyo al que
está desorientado
pueden conseguir la reorientación
del rumbo de su vida.
Haz que no nos desalentemos
En este empeño
Con la ayuda de María,
En cuya compañía queremos vivir

(Del libro:"Amigos hasta la muerte" Ed.San Pablo pag. 38 - 41)

 

 

Videos Compañía de Maria

Solidarizarte. Compañía de María Zaragoza

XIII Congreso de Escuelas Católicas

Presentación del CMU Lestonnac (Barcelona)

Algo diferente es posible

Letra y música de Marcela Bonafede,odn
Montaje del vídeo :Cristina Sanz,odn

IVICON - CONFER

Testimonio de Mª José Sanz del Equipo de Titularidad de la Compañía de María

 

 

PROYECTO "I"

PROYECTO EDUCATIVO

Historia de la Compañía de María

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